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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Exilio cubano celebra imputación contra Raúl Castro por derribo de avionetas en 1996

La acusación federal en Estados Unidos revive uno de los episodios más tensos entre Cuba y Washington.

Mardelis Jusino

· 3 min de lectura

Exilio cubano celebra imputación contra Raúl Castro por derribo de avionetas en 1996
Cubanos en el exilio sostienen un cartel que dice «Asesinos y terroristas» mientras celebran el Día de la República de Cuba en Miami, Florida, EE. UU., el 20 de mayo de 2026. EFE/RISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH

Miami (EFE) – Líderes de la comunidad cubana en el exilio en Miami reaccionaron con entusiasmo al anuncio del Gobierno de Estados Unidos de presentar cargos criminales contra el expresidente cubano Raúl Castro por el derribo de dos avionetas civiles de la organización Hermanos al Rescate en 1996, un ataque que dejó cuatro personas muertas y provocó una de las mayores crisis diplomáticas entre Washington y La Habana en la década de los noventa.

La imputación fue anunciada por el fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, durante un acto celebrado en la emblemática Torre de la Libertad de Miami, considerada símbolo histórico del exilio cubano. Según las autoridades estadounidenses, Castro enfrenta cargos por asesinato, conspiración para matar ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronaves, al ser señalado como quien habría autorizado el ataque aéreo.

El 24 de febrero de 1996, aviones militares cubanos MiG-29 derribaron en espacio aéreo internacional dos avionetas de Hermanos al Rescate, organización fundada en Miami que realizaba misiones humanitarias para localizar balseros cubanos en el estrecho de Florida. En el incidente murieron los pilotos Carlos Costa, Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña y Pablo Morales.

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La tragedia provocó condena internacional y llevó al entonces presidente estadounidense Bill Clinton a firmar la Ley Helms-Burton, legislación que endureció el embargo económico contra Cuba y limitó aún más las relaciones bilaterales entre ambos países, según archivos históricos del Congreso de Estados Unidos y reportes del Departamento de Estado.

“Es un mensaje importante para el pueblo cubano y para las víctimas del régimen. La impunidad no puede ser eterna”, expresó Orlando Gutiérrez, secretario general de la Asamblea de la Resistencia Cubana, organización que agrupa sectores del exilio en Miami.

El anuncio coincidió con actividades organizadas por grupos del exilio cubano que conmemoran el 20 de mayo como el Día de la Independencia de Cuba, fecha que recuerda la instauración de la República en 1902 tras la ocupación estadounidense luego de la guerra hispano-cubano-estadounidense. Aunque históricamente fue una celebración oficial en la isla antes de la Revolución de 1959, el actual Gobierno cubano no reconoce esa fecha como festividad nacional.

Raúl Castro, de 94 años, permanece en Cuba y no existe actualmente un tratado de extradición entre ambos países. Las autoridades estadounidenses no detallaron cómo procederán para intentar llevar el caso ante la justicia federal, aunque Blanche aseguró que el exmandatario “afrontará la justicia por voluntad propia o de cualquier otra forma”.

La comunidad cubana en Miami interpretó el anuncio como un hecho simbólico y político de gran relevancia. Algunos líderes locales pidieron que el proceso avance más allá de la acusación formal y represente presión adicional sobre el Gobierno cubano.

Durante décadas, el derribo de las avionetas ha sido considerado uno de los episodios más tensos en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos después del fin de la Guerra Fría. Investigaciones de organismos internacionales concluyeron que las aeronaves fueron destruidas fuera del espacio aéreo cubano, una versión rechazada históricamente por La Habana, que alegó violaciones reiteradas de su soberanía aérea.

Mientras tanto, el anuncio ocurre en medio de un contexto económico crítico en Cuba, marcado por apagones frecuentes, escasez de alimentos, inflación y una ola migratoria récord hacia Estados Unidos y otros países de la región, según informes recientes de la ONU y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Tras el acto, la Torre de la Libertad volvió a su rutina como museo y símbolo de memoria histórica del exilio cubano, mientras sectores de la diáspora consideran la acusación contra Raúl Castro como uno de los movimientos judiciales y políticos más significativos relacionados con el Gobierno cubano en décadas.

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