Saltar al contenido
Martes, 20 de octubre de 2026
Punto Digital
Punto Digital
Mundo

Nueva York celebra a sus 20.500 vendedores de comida callejera con una exposición histórica

El Museum of Food and Drink inauguró “Street Food City”, una muestra que celebra a los más de 20.500 vendedores ambulantes de Nueva York y repasa su historia, desafíos, activismo y aportación culinaria a la ciudad.

Tatiana Matos Veloz

· 3 min de lectura

Nueva York celebra a sus 20.500 vendedores de comida callejera con una exposición histórica
Fotografía que muestra un puesto de comida rápida este jueves, en una calle de Nueva York (EE.UU.). EFE/ Angel Colmenares

Escucha esta noticia

Nueva York – Tamales, perritos calientes, platos halal, elotes, arepas, birria, pretzels… En cualquier esquina de Nueva York, la comida callejera es parte esencial del ritmo urbano. Hoy, ese universo culinario protagoniza la exposición “Street Food City”, la muestra inaugural del Museum of Food and Drink (MOFAD), dedicada a reconocer a los más de 20.500 vendedores ambulantes —el 96 % inmigrantes— que alimentan a la Gran Manzana cada día.

La exhibición recorre la historia de un oficio que nació con la propia ciudad en el siglo XVII y que, a pesar de su evolución, conserva elementos de su raíz: diversidad, resiliencia y sabor.
“Hay mucha gente en la calle dándonos de comer cada día. Es momento de parar, mirar y agradecer lo que traen a la ciudad”, explica Catherine Piccoli, directora de curaduría de MOFAD.

Un oficio construido por inmigrantes

Los datos lo confirman: si en 1925 un 89 % de los vendedores eran inmigrantes, hoy la cifra asciende al 96 %, con una mayoría hispana (60 %), sobre todo de México y Ecuador. Desde sus inicios, los trabajadores han enfrentado regulaciones estrictas, licencias limitadas y criminalización para quienes no logran operar dentro del sistema.

Publicidad

La muestra rescata figuras emblemáticas como Pig Foot Mary, una inmigrante afroamericana de Misisipí que en los años 20 se convirtió en leyenda de Harlem vendiendo manitas de cerdo desde un carrito de bebé restaurado. O Evelia Coyotzi, tamalera mexicana que comenzó en 2001 vendiendo desde un carrito de supermercado —visitado incluso por Anthony Bourdain— y que, tras múltiples arrestos por operar sin licencia, se convirtió en activista por los derechos de los vendedores.

Lucha, regulaciones y resiliencia

La exposición dedica un espacio central a la lucha por la legalización y las mejores condiciones laborales. Ese activismo surgió con fuerza a inicios del siglo XX, cuando el aumento de población y la llegada de nuevos mercados al aire libre chocaron con restricciones de salud pública y de movilidad.

Los momentos más duros ocurrieron bajo la administración de Fiorello LaGuardia (1934–1946), quien redujo licencias y reubicó a cientos de vendedores para la Exposición Universal de 1939. Décadas después, en los años 80, nuevas limitaciones volvieron a tensar el panorama.

Hoy, el número de licencias está limitado a 7.000, aunque se añaden solo 445 por año. Una lista de espera de 10.000 personas y el alto costo en el mercado negro —hasta 100 veces más que la tasa oficial de 250 dólares— empuja a muchos trabajadores a la economía informal, exponiéndolos a arrestos, multas mínimas de 1.000 dólares y cinco distintas agencias de vigilancia.

A eso se suman requisitos estrictos: distancia mínima en aceras, inspecciones del Departamento de Salud y la necesidad de operar carritos que son prácticamente “restaurantes con ruedas”.

Un trabajo duro… pero amado

La exposición destaca también el perfil de quienes venden comida: muchos tienen estudios o profesiones que no han podido ejercer en Estados Unidos. Aun así, trabajan jornadas que superan las ocho horas para generar entre 12.000 y 50.000 dólares anuales en una de las ciudades más caras del mundo.

Y, pese a todo, la satisfacción es enorme:
el 95 % de los vendedores asegura disfrutar su trabajo, según una encuesta exhibida en la muestra.

La prueba está en las filas constantes frente a carritos como Birrialandia, los célebres puestos halal o las tamaleras de Queens. Los neoyorquinos celebran a sus vendedores, y ahora un museo lo hace también.

– comentarios

¿Qué te pareció?

– reacciones

Comparte esta noticia

Conversación

– comentarios

Únete a la conversación

Inicia sesión con tu cuenta de Punto Digital para comentar y responder.

¿Tienes algo que contar?

Comparte noticias de tu comunidad, cumpleaños y celebraciones.

Comparte tu noticia