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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Hace 37 años latió el primer corazón trasplantado en Latinoamérica

Fue entonces cuando Argüero decidió estimularlo manualmente con suaves golpecitos, hasta que comenzó a latir a las 11:03 p.m.. Nueve días después, Tafolla fue dado de alta.

Tatiana Matos Veloz

· 2 min de lectura

Hace 37 años latió el primer corazón trasplantado en Latinoamérica
El cardiólogo mexicano Rubén Argüero posa durante una entrevista con EFE este domingo, en Ciudad de México (México). EFE/ Isaac Esquivel

Ciudad de México– Un día como hoy, pero en 1988, el corazón de un hombre volvió a latir gracias al primer trasplante cardíaco exitoso realizado en Latinoamérica. La histórica intervención, llevada a cabo en el Hospital General de La Raza, en Ciudad de México, fue liderada por el cardiólogo Rubén Argüero Sánchez, quien rememoró este lunes los detalles de aquella jornada que marcó un antes y un después en la medicina de la región.

La operación, realizada sin autorización oficial, fue considerada en su momento como “ilegal pero necesaria” por el propio Argüero, quien ahora tiene 90 años y es profesor emérito de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Todo comenzó cuando el doctor, tras conversar con un neurocirujano sobre una operación compleja, recibió la noticia del fallecimiento de una paciente que se convirtió en donante del primer corazón trasplantado en el país. De inmediato se inició la búsqueda de un receptor compatible, y fue José Fernando Tafolla Chávez el elegido.

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«Doctor, que quede claro, el único que se la juega aquí soy yo», le dijo Tafolla al médico antes de entrar a sala. La operación se realizó en el quirófano número 10, mientras que la extracción del corazón ocurrió en el quirófano contiguo.

Durante 18 minutos de angustia, el nuevo corazón no respondía. Fue entonces cuando Argüero decidió estimularlo manualmente con suaves golpecitos, hasta que comenzó a latir a las 11:03 p.m.. Nueve días después, Tafolla fue dado de alta.

Sin embargo, el paciente se resistía a dejar el hospital. Un psiquiatra del equipo descubrió que necesitaba despedirse de su viejo corazón, aún conservado en un frasco. Solo después de llorar frente a él, Tafolla aceptó marcharse.

Este primer trasplante no solo salvó una vida, sino que abrió el camino a una nueva era de trasplantes de órganos en México. «Hace 500 años se sacaba el corazón para ofrecérselo a los dioses. Hoy se saca para darle una nueva vida a alguien», reflexionó Argüero.

Pese a la falta de autorización, el doctor nunca dudó. Incluso después de la advertencia del entonces secretario de Salud, Jesús Kumate, quien le dijo: “Si sale mal, el paciente estará tres metros bajo tierra. Y usted, tres metros tras una reja”. Hoy, 37 años después, ese acto de coraje sigue latiendo como símbolo de esperanza para toda Latinoamérica.

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