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Martes, 20 de octubre de 2026
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Gaza, entre el hambre y la guerra: Desolador informe de la ONU

Un informe de la ONU confirma las fases de hambruna en Gaza y la escasez de servicios básicos, mientras siguen los bombardeos por mar, tierra y aire.

Ricardo Currás

· 4 min de lectura

Gaza, entre el hambre y la guerra: Desolador informe de la ONU

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Estados Unidos- La humanidad de Gaza tiene hambre.

Así resuena la idea central del trabajo de campo del Comité de Revisión de Hambrunas de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (FRC e IPC, por sus siglas en inglés). El proyecto lo integran un conjunto de organismos de las Naciones Unidas para el análisis mundial de la seguridad alimentaria.

Lo que poco a poco se fue difundiendo y transmitiendo en imágenes y testimonios de denuncia quedó institucionalmente reconocido el 22 de agosto del presente año.

«Esta hambruna es totalmente provocada por el hombre» es uno de los puntos más destacados del informe, al cual se le añade que «se puede detener y revertir».

El reporte comprende las cinco unidades de gobernación de Gaza: Norte, Gaza (propiamente), Deir al-Balah, Khan Younis y Rafah, ésta última es incluida, pero los datos son menores, porque está «despoblada».

Aunque las circunstancias bélicas complican y atrasan la recopilación exacta de los datos, la estadística de los técnicos internacionales expone que la gravedad por la hambruna está en fases de «seria, catastrófica y de emergencia». Específicamente en la unidad de gobernación de Gaza se está en la Fase 5, lo que confirma la hambruna, y con la advertencia de que alcance las otras unidades del territorio.

Por lo difundido y leído, pese a que el gobierno y ejército de Israel no permite la entrada y acceso de medios internacionales y periodistas independientes en la Franja de Gaza, la hambruna fue emergiendo como efecto de la guerra. Sin embargo, queda expuesto que la privación y obstrucción al traslado de alimentos, presuntamente hayan sido «armas planificadas» para expandir la muerte de seres humanos.

En Gaza hay un conjunto de fallas que el conflicto de siempre entre palestinos e israelíes no cesa de escalar. Deténgase por sobre cualquier comodidad material y piense cómo sería vivir en un lugar donde hay colapso total de la infraestructura, degradación de los servicios básicos, altos riesgos de salud y enfermedad, inexistencia de comida, escasez o agua contaminada diariamente, pobre higiene, sin hospitales, y a eso súmele, bombardeos por aire, tierra y mar en cualquier momento.

El informe publica que «a principios de julio, cerca del 80% de todos los edificios y el 92% de las residencias estaban dañadas o destruidas» (p. 6). Por lo que se presentan otros problemas: los desalojos y desplazamientos. ¿Qué hacer con esa población víctima o rehén (para ambas partes) que no tiene opción y que humanamente merece comer, vivir, habitar?  

Sólo hay cuatro cruces o acceso de frontera para la «coordinación de ayuda humanitaria», cuya discreción es enteramente de las autoridades israelíes (p. 8). De manera que los especialistas atribuyen que la situación catastrófica por escasez de alimentos es resultado de tres componentes: la destrucción de los sistemas domésticos de producción alimentaria, limitaciones a la importación o entrada de alimentos y el apartar a la población de aquellas pocas fuentes de producción alimentaria.

«Entre el 2 de marzo y el 19 de mayo de 2025 no hubo entrada de alimento a la Franja de Gaza por ningún agente o suplidor (humanitario o comercial). Y en los meses siguientes, entre mayo y julio, las cantidades de alimentos que entraron eran insuficientes para alimentar a la población» (p. 10).

El escenario mortal por el conflicto en Gaza y la crisis humanitaria sí fijan la hambruna por la deficiencia nutricional a una población ya expuesta a lo peor. Las restricciones de agua, salud e higiene conllevan brotes y contagios representan una grave amenaza para la subsistencia para sus habitantes.

Por consiguiente, ¿hay juicio moral por lo que está ocurriendo?

Desde el 7 de octubre de 2023 Israel tiene una misión que no cesará hasta cumplirla. Recuperar sus rehenes y acabar con la organización terrorista Hamás. El gobierno ha ejecutado un plan militar y de ampliación del territorio israelí por efecto de aquel hecho violento. El asunto ya rebasa fronteras y análisis, ya que, en la discusión de temas internacionales, entran en juego los señalamientos por actos de limpieza étnica y genocidio contra los palestinos en Gaza.

Contra ello, el gobierno de Israel actúa a la defensiva o busca cómo defenderse, por la alianza histórica con los Estados Unidos. Israel no admite críticas o desafíos por lo del 7 de octubre. Además, el lobby israelí, es decir, los grupos privados de presión que influyen en las tomas de decisiones, impone mollero en la clase dirigente de la política exterior estadounidense. Y aquí una verdad geopolítica: Estados Unidos tiene una responsabilidad histórica con lo que ocurre en Gaza. Es su gobierno quien puede detener a Israel o dejarlo que siga. Por otro lado, Hamás debe ser desmilitarizada como propuso el presidente francés y no usar de rehén a los palestinos.

¿Cuánto más puede aguantar esta guerra y destrucción humana en un Oriente Medio que no para de sufrir? Evidentemente no hay contestaciones categóricas, aunque nos arrope la esperanza. Hay mucha ira en el despacho de la diplomacia y la impunidad desafía el derecho internacional sin consecuencias.

Para leer el informe de la ONU pulsa aquí: https://bit.ly/4na7xKF

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